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divendres, 7 de desembre de 2012

UN REGALO PARA DISFRUTARLO

Tras un par de semanas Pedro Olalla ha cumplido la palabra dada y ha confeccionado una presentación recogiendo las imágenes y las palabras con las que disfrutamos en la X Jornada Clásica: una gozada. Compruébalo.

1 comentari :

  1. Llevaba tiempo oyendo hablar de Grecia, de su plebe, o definiéndolo mejor: ciudadanos y de la gran cantidad de “cosas” que sus rutilantes gentes consiguieron desarrollar. Pero nunca había estudiado de forma un poco más detallada esta civilización.

    En el temario de primero de filosofía sí que había comprendidos en él algunos temas concernientes a Grecia, en el cual, entre otras cosas, se no explicaba cómo nosotros tenemos raíces griegas, utilizamos palabras griegas (átomo, física), llevamos nombres griegos, tenemos ideas que guían nuestras conductas (democracia, ética) que son también griegas, o intentamos vivir ideas griegas (hedonismo, democracia, erotismo). También cómo el origen de la filosofía (o el paso del mito al logos) había que buscarlo en la antigua Grecia del siglo V a.C, el lugar probablemente más civilizado del mundo.

    Los griegos consiguieron germinar, todo un mundo repleto de dioses con el cual podían comprender su gran cantidad de inquietudes y preguntas, consiguiendo así “desdibujar las fronteras entre el hombre, la naturaleza y la divinidad”. Nos legaron una actitud ajena al dogma (incuestionable) y abierta al asombro y al conocimiento. Y como Pedro Olalla aduce: “su religión (la de los griegos) no consistió en un credo, sino en una actitud ante el misterio, una actitud marcadamente humilde”. Pues, fueron ellos los primeros en criticar este mundo mitológico y preguntarse por su sentido, para poder así pasar al mundo del logos.

    Asimismo, su lengua y su respectivo alfabeto, adoptado de los fenicios, permitió escribir tal como se hablaba, y esto junto a otras cosas como: una mente abierta basada en unos valores de respeto, igualdad y libertad, permitió el desenvolvimiento de la democracia, de la ciudadanía, de la historia (en la que los verdaderos héroes, eran ahora, los hombres), la literatura, la política, las ciencias en general, y corrientes como el espíritu humanista.

    En mi sucinto periodo escolar me he encontrado con diversas personas, que aún encontrándose con que sus esfuerzos son cada día menos reconocidos, no dejan de mostrar su amor hacía sus raíces y su intento de trasmitirlas a las futuras generaciones, con una fuerza tan arrolladora, y admirable, que consigue que personas iliteratas en estos temas y en la mayoría, como es mi caso, adquiramos unas ganas innumerables de conocer todo lo que un pueblo consiguió, e intentar evolucionar a partir de esos cimientos, que llevan mucho tiempo levantados y conseguir así, en la medida posible, un mundo mejor.

    Recomiendo por todo ello la visualización de esta “exposición” e intentar asimilar y reflexionar sobre todo lo que en ella el docto Pedro Olalla nos ha querido transmitir a todos; y que desde mi punto de vista es apto para “todos los públicos”, tanto para personas muy cultivadas en las ciencias humanísticas como para personas menos cultivadas.

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