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dissabte, 26 de novembre de 2011

EL INDÓMITO "IN"

Hace unas semanas escribíamos acerca del prefijo “de” que en la mayoría de ocasiones viene cargado de significado negativo.
El que nos ocupa en esta ocasión, el prefijo “in”, es inquieto y casi inabarcable, porque sus valores, provenientes del latín, a veces le confieren negatividad como puede comprobarse en  palabras como imprudente (que no practica la prudencia), incapaz (sin capacidad), inadmisible (que no se le debe dejar entrar), incongruente (carente de lógica), inapetente (que ha perdido las ganas), inverosímil (que no hay quien se lo crea), incurable (que no tiene remedio)  o incoloro (acromático en versión helénica)…
  En otros casos el “in” conserva un valor  de movimiento que tenía cuando introducía sintagmas en acusativo  como en  ingresar (o entrar en) , irrumpir (entrar, pero de mala manera), invocar (llamar hacia), inventar (dar con algo mientras se va de camino), inmersión (acción de meterse en el agua), o impulsar (empujar hacia delante).
Por último conserva un valor de inmanencia procedente de la preposición que regía ablativo en  inhumar (colocar en la tierra), imprimir (dejar fijado en algún material), impuesto (carga sobrellevada por los contribuyentes), instalar (colocar en un lugar determinado), inhibir (mantener dentro) o inherente (adherido sin remedio).
Pero lo más curioso es que le encontramos en términos extremadamente parecidos y derivados de los que en latín eran coincidentes para pasar a formar palabras totalmente distantes como incorporar e incorpóreo. En ambos casos aparece nuestro protagonista “in” con “corpus”, pero mientras el primero conserva el valor de dirección, el segundo basa su significado en el negativo in para señalar en este caso aquello que carece de cuerpo tangible.
 Lo dicho, “in” es casi inabarcable en su indisciplinado e irrespetuoso comportamiento.

2 comentaris :

  1. Tota una masterclass, oh, magistra!! In-superable!!

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  2. Moltes gràcies, Jose. Crec que hauria d'anomenar-se millor "verbumania" o "etimania". Vicis confesables que té una.

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